¿Por qué hacer testamento?

testamento dinamicoMucha gente piensa que «haciendo testamento» ya tiene resuelta toda la herencia, pero esto es un error. El testamento «sólo» es el documento mediante el cual dejamos escrita nuestra última voluntad en cuanto al destino de unos determinados bienes. El testamento no libra a los herederos de realizar todas las gestiones legales para transmitir los bienes una vez fallecido el causante. Lo que muchos conocen como «cambiar de nombre» los bienes, pero que técnicamente es la aceptación y partición de la herencia.

Entonces, ¿por qué hacer testamento? Pues la primera y obvia respuesta a esta pregunta sería que nos permite ordenar nuestra sucesión. Podemos «dirigir» nuestro patrimonio hacia las personas que queremos que los posean.

Pero, hay que tener en cuenta que no podemos hacer lo que queramos con éste si tenemos descendencia, ya que los hijos tienen derecho a una parte importante de la herencia que se llama legítima, y que se cuantifica en dos tercios del total de la herencia. No es por casualidad que a los descendientes se les llama herederos forzosos. Pero aún así, aun queda un tercio de la misma que podemos dejar a quien deseemos, por lo que merece la pena ocuparse de ello.

Por otro lado, están aquellas situaciones en las cuales no hay descendientes directos del testador. ¿Qué hacer entonces?

Aquí la necesidad de hacer testamento todavía es más clara si verdaderamente deseamos que alguna persona concreta sea la destinataria de nuestros bienes, y la libertad para destinarlos a quien queramos, ya que no existen reglas de reserva hacia nadie excepción hecha del cónyuge.

En caso de que no hubiera testamento se aplica la Ley. En el caso español, el Código Civil. Si hay descendientes, el problema es menor, ya que los padres, en su mayoría, desean que sus hijos hereden a partes iguales, y ésta seria la solución que aplica la Ley.

Pero siendo esta también la solución para los casos en que no hay hijos, hay que tener en cuenta que la preferencia en la sucesión la tienen los parientes más cercanos, que excluyen a los más lejanos. Por lo que deberemos hacer testamento si queremos dejarle nuestra herencia, por ejemplo, a una sobrina en lugar de a un hermano.

Por último, hay que decir que, eco de que no haya testamento debe de haber un documento que declare quienes son los herederos. Este documento es la Declaración de Herederos Ab Intestato, que puede ser notarial o judicial.

Se trata de un problema añadido a los herederos que no sea descendientes directos, ya que, mientras estos puede acudir a un Notario, que redactará dicho documento en el plazo legal de 20 días,  que se convierte en un mes, aproximadamente; los herederos que no sean descendientes directos deben acudir obligatoriamente al Juzgado para obtener dicho documento, que, debido a la lentitud de los mismos, prorroga ese plazo hasta los seis meses o más, además del incremento de los gastos que supone ir al Juzgado. En ambos casos, supone un trastorno considerable para los herederos.

Además hay que destacar que en el testamento no solo debemos ocuparnos de la parte material de lo que dejaremos aquí sino también de cosas mucho más importantes como quién cuidará de nuestros hijos, de nuestra mascota y por supuesto de nuestro legado sentimental, familiar y digital que cada vez cobra mayor importancia. Por desgracia hoy en día el testamento tradicional no lo contempla y solo lo podremos hacer mediante nuestro testamento dinámico.

Por todo ello, vale la pena que hagamos testamento. Dejamos nuestro legado, fruto de nuestro esfuerzo personal y/o familiar, a quienes queremos, y, además les ahorramos problemas futuros.

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