Testamento: Protección del conyuge vivo

viuda en el testamentoHabitualmente hablamos del testamento para referirnos al legado de los Padres hacia sus Hijos, como la forma de ordenar la sucesión del patrimonio familiar. Y entendemos esa sucesión como un especie de orden natural «predeterminado», que hace que los padres se vayan antes que los hijos y también de un concepto de familia, heredado de nuestra concepción del modo de vida, en el cual damos por sentado que las reláciones paterno filiales son buenas. Pero esto no tiene porqué ser así, estas relaciones puede ser malas, y el orden natural se puede invertir, es decir pueden fallecer antes los hijos que los padres.

Hablamos de la legítima como del derecho de los hijos a la parte que les corresponde de ese patrimonio familiar. pero no nos paramos a pensar la importancia que tiene el testamento como una forma de protección de los padres respecto de los hijos con los que no se llevan bien. Y sobretodo para el padre que sobrevive a la muerte de su conyuge en el caso de que no exista esa buena relación o como en momentos como los actuales, las dificultades economicas pueden llevar a tomar decisiones que de otra manera no se hubiesen tomado perjudicando gravemente al padre o madre que todavia vive.

En el caso de que no hubiera testamento, se aplica la ley sucesoria española, o sea, el Código Civil, y, salvo régimenes forales, es decir, para todos aquellos ciudadanos que no vivan en Aragón, Cataluña y el Pais Vasco, en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, se les aplica esta ley.

Lo que mucha gente no sabe es que el único derecho que tiene el esposo o la esposa respecto del total de la herencia, es a la conocida como legítima del cónyuge viudo, y que se cuantifica por el usufructo sobre el tercio de la legítima.

Es decir que el viudo/a, sólo tiene derecho, respecto de la herencia del otro, al usufructo de 1/3 del total de la herencia, mientras que sus descendientes tienen derecho a la plena propiedad de los otros 2/3 de la herencia, y a la nuda propiedad del tercio sujeto a usufructo.

Dicho en términos menos técnicos. Que mientras los descendientes son propietarios plenos, y dueños de 2/3 de todo lo que se hereda, además, son propietarios del otro tercio sujeto a usufructo aunque limitado el uso, que o tiene el cónyuge hasta su fallecimiento, aunque éste sin poder disponer sobre él.

Puede darse la situación de que solo se disponga de la vivienda familiar en el testamento y que al morir el padre los hijos decidan vender el inmueble dejando a la madre totalmente desamparada.

Esta situación se puede paliar, (que no evitar, por el derecho de los descendientes a la legítima), haciendo testamento.

En efecto, la herencia reserva un tercio, el denominado de libre disposición, que habitualmente se le otorga al cónyuge viudo para mejorar su situación y aumentar su parte hereditaria.

Así, el testamento nos permite mejorar en el reparto patrimonial al esposo/a, que después de una vida creando su patrimonio familiar, puede ver como, en situaciones de conflicto, y precísamente cuando puede que más lo necesite, por el desamparo que supone el fallecimiento de un compañero vital, no pueda disponer de aquel.

Deja un comentario